"...Hay veces, que mi ser se cubre de oscuridad, y desearía escapar, muy lejos, a donde nadie me encuentre, y mi alma, pese al dolor, alcanza a guiar, si acaso, a mi mano izquierda..."

Like

lunes, 31 de octubre de 2011

NOVA-GEN ALPHA. En el Vertedero IV, el Pathfinder.

A cada grupo de obreros (en este caso, el "grupo" era yo) se le había asignado un asistente personal, en mi caso, se me recomendó usar la versión portable (cyborg-humanoide), para no sentirme solo.

DRW 2702-2005.


En particular, al ser mi actividad exenta de riesgo y trabajos duros (por mi espalda, sólo buscar aleaciones, las máquinas se harían cargo del resto) se me asignó el modelo más viejo, sólo sabía que ya había sido reasignado en múltiples ocasiones. Sobra decir que los ku... las ratas, fueran catalogadas en el manual como "Riesgo menor. Sin embargo ha de ser cauto, huyen con la luz. Riesgo bajo de envenenamiento" (hijos de su... riesgo). "Riesgo menor", pero ya se había cobrado la "vida" de los dos anteriores asistentes, uno en un accidente, y otro dejado afuera por descuido. Sin embargo yo quería estar solo, así que no me importaba aceptar los trabajos más infames, aquellos que el resto, flamantes profesionistas con la cabeza llena de excremento fresco, rechazaban. Solo, solo y aislado, parecía ser justo lo que yo quería. El robot no sólo rompía mi soledad, era irritante, y pese a su mejor esfuerzo por dejarme ganar, soy tan malo en el ajedrez que siempre perdía contra él. Además, era bastante tétrico dormir teniéndolo de pie junto a la cama.

Así que en cuanto supe que se podía acoplar al remolcador principal, pasó a ocupar las noches en el depósito junto al bunker, y asunto arreglado. Sin embargo, pese al desplante, tengo que reconocer que el cacharro siempre fue eficiente, servicial, y quizá demasiado condescendiente, en un par de veces llegué a llamarlo "amigo", creo que la soledad te lleva siempre a algún tipo de prosopopeya, por muy estúpida que nos suene la idea en tiempos más "normales".

A pesar de todo, estaba realmente planeando dejar ese hoyo infecto con más de lo llevaba originalmente, y el primer escollo era esta lata.

sábado, 22 de octubre de 2011

Calaverita" ("Skully").

"Cuidado porque... ¡Te Queremos con Nosotros!"
"Be Careful because...We Want You With Us!"

"Favor de no Morir... 'Calaverita' Tranajando".
"Please Don't Die... 'Skully' Working".

"Bueno, Quien te Entiende... ¿No Decías que Querías un LARGO DESCANSO Urgentemente?".
"Well, who understands you... Don't You said that you wanted a LONG REST urgently?".


jueves, 13 de octubre de 2011

NOVA-GEN ALPHA. En El Vertedero III... Ella.

...

Una sutil danza de luces parpadeantes me indicaba que estaba de nuevo entre los vigiles. Mi cabeza giraba lentamente, intente incorporarme, sin éxito. Mi vista volvía poco a poco. Estaba en mi cama, con ropa y sábanas limpias, más allá vi más ropa limpia colgada, secándose. Un tenue aroma me trajo una sensación bastante placentera, misma que se vio rota cuando reparé en su figura de pie junto a mi cama... desnuda...

-Hola, iba a desearte buenos días, pero aún es de noche, ¿Carles verdad?, ¿Ese es tu nombre?

Guardó silencio como esperando respuesta, mi silencio le hizo seguir (y mis ojos abiertos y cara de idiota, quizá). 

-Gracias por despertarme, me tomé la libertad de proseguir con tu curación, te estoy incomodando, ¿Cierto?

El "Carles" por fin llegó a mi cerebro y me hizo reaccionar. 

-Miker, por favor, nadie me llama Carles (nadie, excepto...) -otra vez silencio.

-Pero ese es tu nombre, lo vi en tu tarjeta ¿Te he hecho recordar algo que te ha molestado, ha sido así?

Una pausa ligera, ante la insistencia externé lo que pensaba

-Lo sé, pero todos me llaman por mi apellido, sólo mi madre y mi exesposa me llamaban por mi nombre.

-Está bien, Miker, he elaborado algo para que comas, te veo debilitado.

-Y mareado -añadí.

-Es el efecto de la saliva del khuoglutz que te mordió, necesitas limpiar tu sangre y algunos medicamentos. El lavado gástrico ayudará, pero el enema no -(mier... ahora me vengo a enterar...).

-Noto que evitas mirarme de frente, te sigo incomodando ¿Verdad?, creo que algo de ropa debe estar ya aceptablemente seca, me retiro, come, por favor.

"¡¿Que jodidos rayos está pasando aquí?!", pensé para mis adentros, de tan normal y familiar, esta plática había resultado sumamente bizarra, ella se vistió a lo lejos, sin ningún tipo de pudor, he de añadir. Noté que una buena parte del interior del bunker lucía limpio y ordenado, de entre toda la maraña de pensamientos que tenía, uno me hizo reír "¿Es éste el maldito siglo XIX o qué? El olor de la comida caliente, la primera en varias semanas, me hizo salir de mi abstracción, ella me miraba a lo lejos, de hecho, no había apartado sus ojos de mí, yo tampoco los había apartado de ella. Comencé a comer, eso le dio confianza para acercarse de nuevo. De pronto la mordida también llegó a mi cerebro, reparé en la falta de ardor, me descubrí y vi que mi herida estaba cauterizada, con una precisión digna de una máquina.

-G... gracias... tú... ¿C... Cómo te llamas? -me atreví a preguntar. 

-No lo sé -fue su lacónica respuesta.

jueves, 6 de octubre de 2011

Discurso de Steve Jobs (Address Delivered by Steve Jobs).

(Discurso de Steve Jobs, pronunciado a los graduados de la Universidad de Stanford, 12 de junio de 2005). 



Tengo el honor de estar hoy aquí con ustedes en su comienzo en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué. En realidad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy les quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias. 

La primera historia versa sobre "conectar los puntos".

Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo. Entonces, ¿por qué lo dejé?

Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que se preparó todo para que al nacer fuese adoptado por un abogado y su mujer. Solo que cuando yo nací decidieron a último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando:

“Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?”

“Por supuesto”, dijeron ellos.